
A cinco años de haberse retirado de su carrera profesional en los medios de comunicación, José Iván “Chiván” Santiago Rivera, quien tiene una extensa trayectoria de ideas convertidas en proyectos, no se siente del todo conforme.
Tiene 66 años, su mentalidad creativa no cesa y tampoco su deseo de aportar a la industria a la que dedicó su vida desde la década del 70. Sin embargo, su salud, quebrantada tras una recaída en el 2019, lo llevó a un retiro involuntario por la aparición de una lesión en su garganta, posteriormente una masa y más reciente un tumor. Estos problemas provocaron que perdiera la capacidad de comunicarse de forma hablada. Inclusive, esta entrevista para En Regional la realizamos de manera escrita, en un valioso intercambio de correos, documentos y anécdotas.
“No me siento satisfecho, uno siente que queda más. Soy inconforme en ese sentido. Entiendo que pude aprender más. No soy muy bueno evaluándome, al contrario soy muy exigente conmigo, y muy subjetivo. He tenido muy buenos momentos, he aprendido de gente fabulosa y con grandes conocimientos, de eso puedo decir ‘gracias’… No sé si es soberbia o un rapto de la urgencia de crear”, apuntó.
Su primera cámara fotográfica se la regaló su primo Mocky Ramos, su primera grabadora se la entregó su padre, José H. Santiago Medina, cuando era un niño. Esta fue la primera vez que escuchó su voz en una grabación y, según afirmó, “ni él mismo se conocía”. En cambio, su verdadera fascinación surgió cuando conoció la televisión y el cine.
“Para los años 60 o finales de los 50, la televisión comenzaba a ganar terreno, pero eran costosas, no todo el mundo tenía uno o —si la tenían— eran de dominio de los mayores, pero tenía vecinos que dejaban que sus hijos vieran espacios de TV en las noches. Si mal no recuerdo en WAPA TV había un programa, La premiere del más allá, y pasaron (la película) King Kong. Aunque eran marionetas, uno se la creía, eran como figuras de juguete con vida. Todos mis amiguitos estaban en la onda de los carritos de montar las tarjetas de béisbol y a mí eso no me llamaba la atención. El cine con sus efectos y su capacidad de aglutinar una audiencia para contarnos una historia me parecía maravilloso”, explicó Santiago Rivera sobre el filme que inspiró de gran manera el inicio de su carrera.
A su vez, recordó cómo se manifestaba su imaginación en los tiempos en los que se presentaba la película Jasón y los Argonautas, pues “al salir del cine del pueblo iba a la escuela cerrada en mi calle (José Facundo Cintrón en Yabucoa) e imaginaba que yo era esos personajes”.
“Inocentemente, sin saber lo que decía, pero convencido de ello, decía: ‘yo quiero hacer eso’”, añadió, en referencia a que desde muy temprana edad supo que anhelaba dedicarse a la televisión.
Santiago Rivera cumplió su sueño, pues precisamente en la televisión ha ejercido múltiples roles, entre ellos: productor, guionista, editor, sonidista, camarógrafo, director y como actor principal. Uno de los proyectos en los que fue protagonista fue en Fotonovela en 1976, una obra por la que recibió el reconocimiento como mejor actor por la Asociación Nacional de Actores (ANDA) en México. Justamente, fue en ese país donde cursó estudios graduados, en la Universidad Autónoma de México (UNAM). En esa misma institución, también fue parte de la docencia en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC).
Además, a su experiencia se suma la participación en producciones de cine experimental universitario, producciones tipo off–Broadway, documentales antropológicos, unitarios y series de televisión.
“Soy un aprendiz, un hijo de Yabucoa que nació en Humacao. Escogí dedicarme a las comunicaciones por la magia que me transmitían en mi niñez y de grande no pude zafarme”.
El reto de dirigir Talento de barrio
En octubre 10 de 2008, estrenó en Puerto Rico la película Talento de barrio, primer proyecto cinematográfico protagonizado por el artista urbano puertorriqueño, Daddy Yankee. Santiago Rivera fue el director de la película que se presentó en cines, su primer proyecto “de mayor escala” que llegó a la pantalla grande. De hecho, de acuerdo a las compañías Caribbean Cinemas y Cinevista, el rodaje rompió un récord de ventas de boletos.
Daddy Yankee recreó el personaje Edgar Dinero, un joven “de la calle” que dejó atrás los actos delictivos y las violentas vivencias que ocurren en los residenciales públicos de la isla para perseguir su sueño de ser cantante de reguetón, un tema distinto y novedoso dentro de la trayectoria de Santiago Rivera.
“Fue un gran reto y un gran aprendizaje. Todavía no me repongo de algunos momentos intensos y sus lecciones siguen apareciendo con el paso del tiempo. Hacer cine en esa escala, con buen presupuesto, por primera vez en tu vida, en un esfuerzo colectivo, no es tan fácil. No me quejo del resultado, muchas personas, incluso con más experiencia que yo, estaban allí asegurando el éxito del proyecto”, mencionó.
“Uno ama esto hasta el último latido”
El tumor que afecta su garganta le obstruye la respiración, por lo que fue sometido a una traqueotomía. Actualmente, el también educador no puede hablar y se comunica mayormente a través de una pizarra.
Por su condición de salud Santiago Rivera se acogió al retiro en el 2019 cuando se despidió de su último lugar de trabajo, WIPR-TV Canal 6, donde laboró desde 1993. Para mantenerse activo y ocupado, ha aceptado realizar algunas colaboraciones.
“Mi retiro es involuntario. De hecho, se me han acercado personas con proyectos, amigos y al momento estoy revisando varios textos. Uno ama esto hasta el último latido”, sostuvo a la vez que desglosó que extraña el día a día de trabajar en la industria: las reuniones, saludos de sus colegas, planificar trabajos, las conversaciones sobre temas culturales, el intercambio de información y aprendizaje.
De la misma manera, como un comunicador que tiene tanto que expresar, reconoció las dificultades que enfrenta en su manejo emocional.
“Es fuerte, frustrante en ocasiones, agotador. Es un tema que ciertamente no domino; mis emociones y sentidos están directamente comprometidos con las limitaciones de no poder hablar y la voluntad de seguir adelante con todas las consecuencias adjuntas de la salud deteriorada, con sus defectos que apenas comienzo a descubrir. Es una lucha diaria”, describió.
Al momento, Santiago Rivera permanece en su hogar y en seguimiento médico. Como parte de su proceso, resaltó la importancia del apoyo de su familia.
“Sin rodeos, el apoyo familiar es parte de mi sanación y es medicina fundamental. Sin ese apoyo, ahora sí te digo, soy poca cosa. La familia a tu lado te recuerda que no estás solo, y que en momentos de quebranto y tribulación puedes sentir sus manos contigo”, reflexionó. “Chiván” está casado con María Lopez Alicea y tiene un hijo, José Iván Santiago López.
El multifacético apasionado de la pantalla, también conocido como “Chivi” por algunos de sus compañeros y allegados, expresó su agradecimiento a sus amigos.
“Por respeto a ellos, que saben quiénes son, y por no cometer una omisión imprudente prefiero no decir nombres, pero es obvio que saltan en mi memoria muchos, de diferentes momentos en mi vida, a todos los quiero y mucho”, manifestó.
Otros apuntes sobre las comunicaciones
Santiago Rivera comenzó su carrera entre finales del 1979 y principios del 1980, una época de grandes avances para la industria de los medios. Para ese periodo, por destacar algunos, se lanzaron películas que cambiaron el cine, como Star Wars, surgió el reproductor de música “walkman” y fueron lanzadas las computadoras Apple y Microsoft. El apasionado de las comunicaciones ofreció su punto de vista sobre la evolución tecnológica.
“Este es un tema amplio y mi perspectiva es limitada, pero es como la invención de la imprenta y la revolución industrial a otra potencia súper ampliada. Hoy, en mi celular, tengo una computadora, guardo archivos, los puedo intercambiar, acceso a radios de todo el planeta, puedo navegar en la red y ver noticiarios disponibles de otras latitudes, puedo grabar y editar, es algo increíble”, opinó.
Santiago Rivera recomendó el nuevo documental de la banda británica The Beatles, Get Back, que utiliza pietaje archivado del proceso de filmación original que no había sido previamente divulgado. Igualmente, sugirió Hearts and Minds, sobre la guerra de Vietnam que incluye imágenes de estaciones de televisión que no se presentaron al aire durante ese periodo.





