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Padre e hijos humacaeños comparten la vocación por la salud visual

Con motivo del Día de los Padres, resaltamos la grandeza de trabajar en familia al reseñar la historia que une a papá e hijos en el Centro Oftalmológico Benítez
Fotos por Yeidy Agneris Vega Alicea / De izquiera a derecha: Los doctores Gabriel Benítez Bajandas y José L. Benítez Aponte junto a Pilar Benítez Bajandas, graduada de Ciencias Ópticas.

Humacao, Puerto Rico – El ejemplo puede guiar e inspirar y, sin tener la intención, es capaz de encaminar los pasos de aquellos que observan desde el amor y la admiración, especialmente cuando se trata de un padre.

Así lo representa una familia humacaeña que ha dedicado su vida profesional al cuidado de los ojos, entre ellos, el doctor José L. Benítez Aponte, oftalmólogo, su hijo, Gabriel Benítez Bajandas, quien ejerce en la misma rama con especialidad en retina y Pilar M. Benítez Bajandas, quien se desempeña como óptico, todos en el Centro Oftalmológico Benítez.

El doctor Benítez Aponte, conocido por su trayectoria que inició en Humacao en el 1988, contó que nunca fue su intención que sus hijos escogieran la misma especialidad de la medicina, inclusive describió a cada uno como “almas libres”, pero el futuro se encargó de reunirlo junto a dos de ellos bajo el mismo ofrecimiento de servicio.

“Yo en realidad no creo que fue algo que yo les pasé a ellos, eso fue algo que ellos escogieron, porque yo nunca hice fuerza en eso. Eso sí, ellos de niños iban a la oficina y mostraban interés en lo que yo estaba haciendo, sobre todo Gabriel, él me ayudaba, le decían ‘el doctorcito’”, contó Benítez Aponte.

Pero, para su hijo Gabriel, esa experiencia fue tan significativa que el porvenir se veía muy claro desde su niñez y adolescencia, cuando el acompañamiento en la oficina de su padre se iba transformando en un interés profesional real.

“Trabajaba con él durante los veranos. A veces, si tenía suerte, hasta lo acompañaba a la sala de operaciones y lo veía operar y eso era lo máximo; poder vestirme de médico siendo un niño e imaginarme siendo un médico hasta llegar a serlo. Desde pequeño esa era mi pasión, era lo que siempre pensaba que iba a ser”, explicó Gabriel.

Benítez Aponte se graduó de la especialidad en Oftalmología en la universidad del Walter Reed National Military Medical Center, cuando pertenecía a las Fuerzas Aéreas. Al culminar sus estudios, regresó a Humacao con la incertidumbre de si tendría éxito en su práctica, pues en contraste con la actualidad, en aquel momento existían por lo menos otros siete profesionales de la misma especialidad en ese pueblo. 

Su principal fuente de confianza, según afirmó, era la cercanía, el ser un médico nacido y criado en el barrio Peña Pobre de Naguabo, pero quien hizo la mayor parte de su vida en la ciudad humacaeña.

“Llegué a Puerto Rico en el 1988 y empecé de cero. No tenía clientela, ni siquiera tenía oficina, le alquilé el espacio a un amigo ortopeda. En el año 1991, me mudé a la oficina que teníamos (antes en la avenida Padre Rivera) hasta que nos mudamos en octubre pasado. Cuando llegué, habían unos siete oftalmólogos, había mucha competencia, pero yo pensaba en que yo era del área, criado en el barrio Peña Pobre de Naguabo, pero hice toda mi vida en Humacao.  Mi suegro era un doctor muy conocido (doctor Ahmed Bajandas, anestesiólogo) y yo apostaba a que la gente (los pacientes) iban a llegar, porque yo soy de aquí y así fue”, narró el especialista con 35 años de experiencia.

Sembró la semilla en sus hijos Pilar y Gabriel

Más allá de la profesión o los beneficios de ejercer en la rama de la oftalmología, la personalidad y el trato con los pacientes, son atributos que ambos hijos, tanto Gabriel como Pilar, destacaron sobre su papá como profesional, características que también lo definen como padre. 

“Como médico, lo distingue su humildad, es una persona que trata a todos sus pacientes como si los conociera. Papi es una persona que, para cualquier consejo que necesites, vas donde él y va a analizar bien la situación para darte un buen consejo. Él tiene una forma de pensar que hace que cuando no entendemos lo que está sucediendo o nos quejamos, nos hace abrir la mente y ver que hay más perspectiva de lo que habíamos visto”, describió Pilar.

Actualmente, Pilar tiene a cargo aspectos administrativos dentro del centro y también lidera la creación de PMi Boutique, un concepto de monturas exclusivas en el área de la óptica de las oficinas oftalmológicas.

Sin embargo, antes de adentrarse en ese campo, estudió comunicaciones y se graduó de bachillerato en Publicidad y maestría en Relaciones Públicas en la Universidad del Sagrado Corazón (USC), pero ante los retos que en ocasiones representa el trabajar en el campo de las comunicaciones, decidió darse la oportunidad de laborar en la oficina junto a su padre y su hermano. Ese cambio le despertó una pasión por los espejuelos, por lo que decidió estudiar Ciencias Ópticas en la Universidad Interamericana de Ponce y actualmente se dispone a recibir su licencia como óptico.

“Me gusta explicarle a los pacientes lo que deben buscar de acuerdo a su rostro. Me desespera ver personas con monturas que no les quedan como se debe. Me gusta explicarle todo al paciente, desde la forma hasta los colores. No creo en vender por vender, si un paciente no necesita un tratamiento en su espejuelo, como un antirreflejos, no se lo voy a recomendar. Creo en cumplir con una necesidad visual”, abundó Pilar.

Igualmente, destacó las bondades de trabajar en familia, realizando las funciones que también ejerció su mamá, Darlene Bajandas Dávila, quien inicialmente tenía a cargo las tareas del rol que ahora ella desempeña.

“A mí lo que más me gusta de trabajar en familia es la familia que somos. Somos una familia unida y considerada con las personas, nos interesa el bienestar de las personas. Eso es algo que nos inculcaron nuestros padres. Ver a papi trabajando con los pacientes y ver cómo él los trata, ha sido el ejemplo más grande para nosotros, tanto para Gabriel como para mí”, reconoció.

“Él es mi mejor amigo, mi role model. Lo quiero mucho y le deseo mucha felicidad y mucha salud, que podamos seguir compartiendo juntos, no solo como colegas, sino como padre e hijo por muchos años. Deseo que pueda disfrutar a los nietos y a toda la familia”. – El deseo de Gabriel Benítez Bajandas para su papá José L. Benítez Aponte.


Cumplió el sueño de trabajar junto a su padre

El doctor Benítez Bajandas estudió en la Escuela de Medicina del Centro Médico de Puerto Rico y se especializó como retinólogo en la Universidad de Pittsburgh en el estado de Pennsylvania en los Estados Unidos. Al culminar su especialidad, decidió volver a la isla y a sus raíces.

“Mi sueño siempre era regresar y poder practicar con él (con su papá) y ya llevo 10 años, mucho más tiempo de lo que yo pensaba que papi todavía me iba a dar. Yo juraba que él se iba a retirar y que yo estaría solo y todavía estoy compartiendo casos con él. Para mí es una bendición. Es el sueño de todo hijo médico que admira a su padre”, afirmó.

Asimismo, admitió la influencia de su padre en su estilo de trabajo y en su relación con la familia.

“Yo saco mucho de él cuando veo a los pacientes, trato de tratar al paciente como si fuera un familiar, hacerlo sentir cómodo, tratar de derribar esa muralla de médico y paciente, que sepan que somos dos humanos y que estoy tratando de ayudarles; siempre ofrecer ese calor humano, que se sientan como familia, precisamente por eso, porque somos una familia ofreciendo servicios”, enfatizó.

De igual manera, como padre, recordó cómo su papá, a quien considera su modelo a seguir, siempre estuvo disponible para apoyarlo en su formación desde que lo llevaba a los juegos de pelota cuando niño hasta que se graduó como doctor en salud visual.

“Yo quiero tratar de poder emular el ser tan buen padre como él lo fue para mí”, mencionó Gabriel.

Una nueva era mientras continúa el legado familiar

En octubre del 2022, el grupo de médicos especialistas en la vista tuvo la inauguración de sus nuevas oficinas, un proyecto que le devolvió a Humacao un edificio importante dentro de su arquitectura histórica. La Residencia Pereyó es un edificio construido a principios del Siglo 20 y que fue ocupado por el juez Luis Pereyó Rodríguez, que ejerció en el Distrito Judicial de Humacao entre las décadas del 1930 al 1960.

El cambio de oficina surgió ante la necesidad de ofrecer un espacio de mayor acceso para sus pacientes, pues el consultorio original, donde despegó la carrera de padre e hijos, se había quedado pequeño e incómodo para recibir a todos los que acuden en busca de estos servicios de salud.

“Mudarnos fue sentimental, porque yo recuerdo cuando papi hizo su oficina, que lo ayudé con las cajas a hacer la mudanza, para allá el 1993 o 1994, yo debería tener como 12 años. Mudarnos fue agridulce, pero la verdad es que este es un nuevo capítulo para nuestra práctica y para el pueblo, el que le podamos devolver esa joya arquitectónica al pueblo de Humacao en la casa de Pereyó”, describió Gabriel a la vez que explicó que desvinculó a su padre de la responsabilidad financiera del proyecto al reconocer que “él ya está en el final de su carrera”, aunque, como hijo, contó con su apoyo y dirección.

El especialista en Retinología describió el trabajar juntos como una extensión de la vida familiar.

“Con el mismo amor que nos tratamos en la casa nos tratamos en la oficina. Nos contemplamos, porque cada uno conoce las fortalezas y debilidades de cada uno, nos ayudamos y nos apoyamos, pero todos con la misión de darle el cuidado que merece la gente de esta región”, finalizó. 

En la familia de expertos en la salud visual, de acuerdo con Gabriel, ya su hija ha expresado interés en la carrera. Del núcleo familiar, Ricardo José Benítez Bajandas, hermano de Pilar y Gabriel, escogió otra profesión y se desempeña en la industria del mercadeo internacional como contable y abogado. 

La renovada Residencia Pereyó que ahora alberga las oficinas del Centro Oftalmológico Benítez.

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