Reportajes

Confirman el poder del lenguaje de señas como puerta al entendimiento

Una familia y una educadora en lenguaje de señas resaltan la efectividad de esta forma de comunicación, no solo para las personas que no pueden escuchar
Fotos por Yeidy Agneris Vega Alicea / De izquierta a derecha: La profesora Yarret Piñeiro Rodríguez junto a Estela Cintrón del Valle y Gilberto Ramos Pérez, padres de Elena (izquierda) y Marcela (derecha).

San Lorenzo – Al conversar con la profesora de lenguaje de señas Yarret Piñeiro Rodríguez, quien es sorda y tiene un grado de maestría en Neurociencias del Aprendizaje, así como con con Estela Cintrón del Valle y Gilberto Ramos Pérez, padres de dos niñas con autismo, una de ellas con condición de sordera, se confirma la necesidad de hacer accesible ese lenguaje para la integración de más de una población.

Piñeiro Rodríguez, fundadora de Advancement in Sign Language Education Services (ASLES), escuela de lenguaje de señas, explicó cómo desde desde la perspectiva científica se demuestra que al inicio de la vida los seres humanos comienzan su comunicación a través de los gestos antes de desarrollar el lenguaje verbal.

“Antes se creía que si la persona aprendía lenguaje de señas no iba a desarrollar el habla y eso es falso, estamos cambiando esa mentalidadad, porque desde el punto de vista de la neurociencia se ha probado que el primer lenguaje de un bebé, no importa si es sordo o es oyente, es el lenguaje de señas, se comunican con sus manos. De la lengua de señas al habla, es un paso”, explicó. 

En Estados Unidos, según datos de agencias como la Comisión para Sordos y Personas con Discapacidad Auditiva, el Lenguaje de Señas Americano (ASL, por sus siglas en inglés) es el tercer idioma más hablado luego del inglés y el español. En Puerto Rico se estima que hay una población de entre 250,000 a 350,000 personas sordas, entre ellos, niños en etapas escolares tempranas y adultos que han perdido la audición, pero aún la política pública para que este idioma se enseñe, al menos en las escuelas, no se emplea de manera uniforme.

Para la pareja, residente en San Lorenzo, la comunicación a través del lenguaje de señas ha sido fundamental para el entendimiento con sus dos niñas: Elena de cinco años y Marcela de cuatro. A pesar de que ambas tienen trastorno del espectro autista (TEA), Elena es quien desarrolló la discapacidad auditiva.

“Ella (Elena) comenzó a hacer señas hace como un año, pero como tiene el diagnóstico de autismo, ha sido un poco difícil hacerle entender que ese es su método de comunicación. Nosotros llorábamos y nos frustrábamos. Esos cuatro años en los que estuvimos intentando que ella se comunicara fueron difíciles, porque nosotros estábamos haciendo todo lo que podíamos y no veíamos nada (de progreso). Desde que ella por fin entendió que se podía comunicar con sus manos hemos podido entenderla. Esa era la frustración más grande, no poder conectar con mi propia hija. Yo lloraba, porque me preguntaba cómo podía entenderla y lograr que ella me entendiera”, explicó Cintrón del Valle.

De la misma manera, adentrarse en el aprendizaje del lenguaje de señas para lograr comunicarse mejor con sus hijas, también ha sido un cambio de vida que, para el padre de las niñas, se traduce en conocer “otro mundo”.

“Es algo que da temor al principio, pero es emocionante a la vez. Mientras más te adentras al mundo de la comunidad sorda, más te das cuenta de que es un mundo totalmente aparte, una cultura totalmente aparte”, mencionó Ramos Pérez.

Según explicaron los padres, al momento de sus primeras evaluaciones al nacer, Elena pasó el cernimiento auditivo, pero cerca de sus ocho meses comenzaron a notar que la niña no respondía a los sonidos como antes. Fue entonces cuando decidieron que fuera examinada nuevamente y le diagnosticaron sordera parcial.

El reto del sistema educativo

Actualmente, la pareja intenta encontrar una escuela en la que puedan matricular a las niñas y que cuente con el personal especializado, pues las hermanas ya están próximas a comenzar los grados elementales.

“Hay maestros de educación para sordos que tienen un dominio de lenguaje de señas y pueden trabajar destrezas con Elena, pero no es un maestro completo de lenguaje de señas”, indicó Cintrón del Valle a la vez que resaltó la necesidad de formar y contratar asistentes de servicios al estudiante (T-2) que estén entrenados para brindar enseñanzas en áreas como alimentación e higiene. De la misma forma, señaló la importancia de que estos servicios no solo se queden en la zona metropolitana.

El pasado 3 de septiembre, el gobierno de Puerto Rico aprobó el Proyecto del Senado 620 para que el Departamento de Educación (DE) provea a los estudiantes sordos del programa de educación especial un intérprete de lenguaje de señas, cuando se establezca la necesidad.

“No le debes tener miedo (a adentrarse en la comunidad sorda). Amen a sus hijos. Si los aman, vas a buscar lo mejor para ellos. Yo lo que quiero es que ellas puedan con lo que sea que venga. Por amor las vamos a introducir al lenguaje de señas, por amor nosotros aprendimos lenguaje de señas y por amor nos estamos metiendo en esta comunidad”. -Gilberto Ramos Pérez, padre de las niñas.

Piñeiro Rodríguez percibe una mayor apertura a la comunidad sorda

Por su parte, la educadora dijo sentirse optimista tanto por el cambio de mentalidad que observa en la sociedad sobre las personas sordas, así como por los esfuerzos gubernamentales y ciudadanos.

“La diferencia que tenemos entre mis tiempos y los de Elena (la actualidad) es que veo un futuro brillante, hay mucho movimiento, mucho compromiso, muchas personas que se están concientizando, que están aprendiendo lenguaje de señas a diferencia de 35 o 40 años atrás, cuando se le ponía la cruz a la persona sorda como si fuera algo negativo. Está cambiando esa visión, en el sentido de que se está viendo a la persona sorda como una persona capaz pero que habla un idioma diferente, como sería para el puertorriqueño el español o el inglés”, sostuvo Piñeiro Rodríguez quien es sorda de nacimiento.

Además, Piñeiro Rodríguez describió que su meta como gestora de iniciativas para la comunidad sorda, es que no hayan barreras para la comunicación, que en cada establecimiento, agencia de gobierno, oficina privada y en las en las escuelas haya un intérprete de lenguaje de señas, “alguien que pueda atender a los sordos tan igual como a cualquier persona”.

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