Lo bueno de aquí

Sueña con que su mariposario localizado en Las Piedras sea conocido en el mundo

El joven biólogo Ian José Pérez Cruz creó un mariposario en #LasPiedras, un espacio comunitario donde los visitantes aprenden rodeados del vuelo de al menos cuatro especies
Foto por Yeidy A. Vega Alicea / Ian José Pérez Cruz, gestor del Mariposario Arlequín.

Desde muy joven el pedreño Ian José Pérez Cruz sintió fascinación por las mariposas, tanto así que vio en la metamorfosis de la especie la oportunidad de modificar un área en su comunidad para convertirla en un espacio único.

El Mariposario Arlequín está localizado en la urbanización Las Campiñas 1, en Las Piedras. Es un proyecto personal, que se tornó en uno comunitario, a cargo del biólogo recién graduado de la Universidad Ana G. Méndez en Gurabo.

Al llegar, la estructura en tela de malla en color verde llama la atención. Una vez cruzada la puerta que da acceso al área de vuelo, la experiencia se torna mágica mientras alrededor de los visitantes vuelan cuatro especies: la mariposa monarca, mariposa del limón, mariposa cebra y agraulis.

“Esa es la parte esencial del mariposario, la repoblación de mariposas en diferentes sectores, entre ellos en el área urbana. Si tenemos 100 orugas (al convertirse en mariposas) me quedo con 10, las demás hay que liberarlas”, explicó Pérez Cruz a En Regional.

El exhibidor está diseñado para que las mariposas tengan el ecosistema necesario para su desarrollo y posterior liberación. Tiene plantas hospederas donde ponen sus huevos, así como jardines interiores donde se alimentan del néctar de las flores y plantas ornamentales para que puedan refugiarse.

Sin embargo, además de ser un espacio de unión comunitaria, el joven biólogo añora que su proyecto cree un impacto en toda la isla y fuera del país. Inclusive, a pocos meses de haber iniciado operaciones, el lugar recibe visitas de personas de gran cantidad de pueblos.

“Quiero que esto sea más grande, que sea reconocido mundialmente, que las personas de fuera digan que tienen que venir a Puerto Rico a ver el mariposario. Además, tengo el sueño de contribuir a la educación y al aspecto científico”, indicó Pérez Cruz a la vez que precisó que la meta principal del proyecto es maximizar la reproducción de cada una de las especies que albergan.

De acuerdo con el gestor, el mariposario comenzó pequeño, con su presupuesto personal. Sin embargo, ha podido expandirse y mejorarse con el apoyo de los vecinos de la comunidad y de personas que le han hecho acercamientos a través de las redes sociales. En el caso de la comunidad, la acogida ha sido tan positiva que “si pide un palito de parcha a los minutos aparece”.

La entrada al mariposario y a tomar la charla es libre de costo, pero —si lo desean— los visitantes pueden cooperar con la compra de un “kit” con el que pueden observar el proceso de la mariposa desde sus hogares. El equipo incluye una oruga que los encargados deben cuidar hasta que se convierta en mariposa.

Estos insectos aportan a la polinización, por lo que es importante que la especie no desaparezca. Para colaborar con las mariposas, Pérez Cruz hizo un llamado a fomentar la siembra de jardines con flores y plantas hospederas.

El mariposario lleva el nombre de la mariposa arlequín, una especie considerada como amenazada y que se produce mayormente en el área del karso de la zona norte de la isla.

2 comentarios

  1. El es el mejor, no tan solo es un sueño es su manera de ayudar con uno de los eco sistemas y biodiversidad más grandes en P.R. como también muy vulnerable. Su sueño lo comparte y nos hace parte para un planeta mejor. Mas jóvenes como el.

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